Azua, tierra de historia y valentía
Para iniciar, las cosas ese fin de semana se visualizaban diferentes. La oficina de Meteorología había pronosticado una extraña baja en las temperaturas, a causa de un fenómeno que pocas veces visita este pedazo de isla, denominado “ola de frío.”
Tomando lo anterior, emprender una aventura ese sábado no figuraba como la mejor de las alternativas; a pesar de ello, decidimos encaminarnos dejando atrás a un Santo Domingo empapado en lluvia, vestido de paraguas, cubierto de neblina y… respirando un aire algo congelado.
Antes de partir, Ernesto, el fotógrafo, cuestiona “¿Cómo haremos las fotos, con un día tan gris?” pero, aun así, no vacilamos en nuestra encomienda y nos encauzamos hacia una de las más importantes ciudades del sur: Azua de Compostela.
Esta tierra es históricamente recordada y, de mención obligatoria en los libros de textos por sus batallas libradas, siendo la de mayor relevancia la del 19 de marzo de 1844, donde las tropas dominicanas, al mando del General Pedro Santana, dieron un sagaz golpe a las haitianas.
A medida que sumábamos números al millero, el cielo se iba despejando, el gris se iba tornando azul y el sol empezaba a calentar. Al ver este nuevo panorama, de forma jocosa y hasta inconciente se dibujó una sonrisa en mi rostro y acerté con la cabeza lo que a mi mente se aproximaba a decir “óyeme ¡El Sur es candela!”. Resultaba gracioso y a la vez paradójico como, mientras el resto del país había amanecido con un abrigo en su pecho, esta singular región le sacaba la lengua, a la “ola de frío” y le estrellaba una carcajada en el rostro.
Llegando al Parque Duarte
Desde la autopista, ya se empezaba a visualizar un hermoso mar que daba la bienvenida a Azua. Dando vueltas en el pueblo y observando a los parroquianos nos aproximamos al parque Duarte, para tomar unas fotografías a la Parroquia Nuestra Señora de los Remedios. Mientras caminaba, hacia anotaciones de todos los detalles que podía captar.
Involucrada en dichos menesteres, escucho un piropo proveniente de un grupo de jóvenes agrupados en un banco. Al girar para reconocer al “osado”, y, de paso, hacerle algunas preguntas con relación al pueblo, la vida me dio una gran lección al descubrir a Carlos. Este era un joven brillante e inteligente, de unos veinte nueve años aproximadamente, que impartía clases de pintura a un grupo de adolescentes, mientras dibujaba el escudo nacional.
Él, sin titubeos ni nerviosismo, empezó a hablarme de su ciudad haciendo un compendio histórico desde la batalla del 19 de marzo, los distintos presidentes nacidos allí, el terremoto que hundió la ciudad, la tumba de Enriquillo, los primeros obispos… en fin.
Ante los grandes conocimientos de este joven sobre la historia de su pueblo natal, le pregunto algo sorprendida: “¿Qué te motivó a indagar en la historia de tu ciudad?” a lo que él respondió con voz firme: “lo que sucede, es que estoy cansado de que la gente sólo relacione a Azua con violencia y drogas. Por ello, mientras estaba en la Universidad, en Santo Domingo, me dispuse escudriñar todo lo concerniente a la historia del pueblo para mostrarle a mis compañeros la otra cara de la moneda.” Esta frase, me hizo reflexionar en torno a los modos en que la sociedad muchas veces, se enfoca en la capa gris que nos viste, olvidando que detrás de las nubes siempre se esconde un cielo despejado. Lo mismo ocurre con este poblado que en los últimos meses ha atrapado la atención de los medios de comunicación gracias a la violencia, el narcotráfico, los asesinatos entres otros males que laceran el alma de la sociedad dominicana. Por ello, después de hablar con Carlos, entendí que existe más de lo que se muestra.
S.O.S en las playas
Las playas del Sur, al igual que la región poseen una belleza peculiar. En Azua, las más populares son las de Monte Río y Caracoles, las cuales, después de la tormenta Noel, se encuentran sumidas en los desperdicios y el total abandono. Esta situación es alarmante, tomando en consideración que dichos desechos deterioran en gran manera el medio ambiente.
Pueblo Viejo
En 1751, la ciudad de Azua sufrió la embestida de un terremoto y un maremoto que la sepultó por completo. A raíz de esto, el poblado tuvo que emigrar hacia donde se encuentra actualmente.
Lo que quedó de esa antigua Azua, hoy se conoce como la comunidad de “Pueblo Viejo”. En la misma, según sus habitantes, se encuentra la tumba del Cacique Enriquillo. En dicho lugar se levantan enormes rocas calizas, imprimiendo un matiz misterioso y vetusto a la vez, pero, a pesar de que los parroquianos afirman que allí descansan los restos del valiente taíno, otros aseguran que los mismos se hallan en Boyá, municipio de Monte Plata. A pesar de ello, visitar este lugar en Pueblo Viejo no deja de resultar interesante.
